“Aviofobia” o miedo a volar

En un comentario, un “tocayo”  (Moski),  me dijo que le interesaría un post sobre el miedo a volar y aprovechando que casi todo el mundo en estas fechas disfruta de las vacaciones y planea viajes he decidido escribir sobre esto.

Según una encuesta del Instituto Allensbach de Demoscopia, una tercera parte de los usuarios del avión sufren los síntomas del miedo a volar, según un estudio del DFAZ el 62% de los afectados han volado al menos una vez y sólo el 5% tiene miedo “por la primera vez”. El 90% de los “aviofóbicos”, tratados con terapia de exposición, pierden su pánico o al menos consiguen hacer frente a los síntomas.

Mirando estos datos nos podemos dar cuenta de que no es una fobia difícil de tratar pero se necesita la ayuda de un especialista para que nos acompañe y nos de herramientas para llevar mejor el momento de la exposición.

Tras accidentes o hechos como el 11S aumenta la fobia a volar y aparece una psicosis en la sociedad.

En algunos casos el miedo es “puro”, es decir, simplemente se tiene pánico a volar, miedo a un accidente… pero en otros muchos casos suele ser una mezcla de varios miedos como claustrofobia, agorafobia, miedo a las tormentas, a las alturas, a sobrevolar aguas profundas…

Los síntomas más conocidos son: taquicardia, sudoración, sensación de falta de aire, sensación de ahogo, diarreas, vómitos, temblor … la mejor manera de apaciguar todos estos síntomas es con algún tratamiento o terapia.

  • Los libros de autoayuda nos pueden ayudar a la hora de informarnos sobre las estrategias de afrontamiento y técnicas de imaginación y distensión para superar el miedo.
  • La hipnosis nos puede ayudar siempre y cuando el paciente sea receptivo a la hipnoterapia.
  • El tratamiento farmacológico puede ser adecuado pero siempre bajo prescripción médica,  éstos sólo calman la ansiedad, no ayudan a vencer el problema.
  • La terapia virtual se centra en una exposición virtual, es decir, con un simulador de vuelo se entrena al paciente para que supere sus miedos.
  • El entrenamiento real es el más rápido y eficaz, éste se centra primero en un periodo de información al paciente al que se le dan técnicas de relajación, se le ayuda a conocer el funcionamiento de un avión, su seguridad… y finalmente la terapia concluye con un vuelo real.

A diferencia de los miedos reales, los trastornos fóbicos como la aviofovia no conviven con nosotros día a día, pero en el momento de planificar un viaje se reaviva la ansiedad y nos vemos supeditados nuestros miedos.

Espero que os haya parecido interesante y si alguno de vosotros padece de aviofobia que nos cuente su experiencia!