Eritrofobia

Después de tanto tiempo sin publicar nada por fin he tenido un ratito para escribir algo…

  • La eritrofobia, esta dentro de las llamadas fobias sociales y es el temor a sonrojarse.

Podemos definir fobia social como una timidez exagerada; se caracteriza por un miedo y ansiedad marcados y persistentes a enfrentar determinadas situaciones sociales, a la interacción con los demás, o a simplemente a ser observados en cualquier situación, hasta tal punto que todo esto interfiere de forma muy importante en la vida diaria de quien la padece.

Las personas con fobia social comprenden que sus sensaciones son irracionales, sin embargo experimentan una gran aprensión a enfrentarse a la situación temida, hacen todo lo posible para evitarla, como consecuencia, se comienza a evitar todo tipo de situaciones sociales, inhibiendo la funcionalidad de la persona. En las situaciones sociales temidas, la persona con fobia social experimenta una preocupación constante sobretodo a que los demás les juzguen y piensen que son personas ansiosas, débiles, tontas o raras.

El rubor en si, no es ninguna enfermedad. Ruborizarse forma parte de las reacciones corporales, no por ruborizarse frecuentemente se requiere un tratamiento. Sólo es requerido cuando alguien sufre pánico a sonrojarse o no puede llevar una vida normal, entonces debemos hablar de eritrofobia.

Alrededor del 70% de quienes padecen fobia social tienen eritrofobia. En un estudio promovido por la Universidad de Braunschweig se comparó la frecuencia con que se presenta el rubor intenso en ocho países. Encabeza la lista Japón, seguido de Corea, España, Alemania, Austria, Canadá y  los Países Bajos; donde menos se presentó el miedo a sonrojarse es Estados Unidos.

Sea cual sea la causa del temor al sonrojo, lo más importante es que el afectado lo afronte. Algunos lo consiguen gracias a los consejos de libros especializados y la confianza en los amigos; pero otros muchos, al tratarse de un temor intenso y persistente necesitan de ayuda terapeutica de psicólogos, sólo en casos muy graves es necesaria la medicación y la intervención quirúrgica, aunque esta última posee muchos efectos secundarios.